Cuantificar la huella de carbono: el primer paso en la acción climática

Para actuar, primero hay que conocer. El cálculo del impacto ambiental gracias a la tecnología, además de salvaguardar la salud de la Tierra, permite a las empresas una gestión más eficiente del consumo energético y supone un factor de competitividad y diferenciación de su servicio.

Desde 1990, las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) han aumentado casi un 50%, alcanzando en 2019 niveles récord, apuntan los datos de Naciones Unidas. Y es que incluso internet contamina: cada clic que se realiza en el buscador de Google tiene un coste de 12 gramos de CO2 y, según recoge MIT Technology Review, el conjunto de actividades para minar las criptomonedas de bitcoin genera al año la misma cantidad de emisiones que toda Kansas City (EE.UU.).

Ningún lugar del mundo está a salvo de esta crisis climática, cuyas consecuencias están a punto de alcanzar niveles irreversibles. El aumento de las temperaturas es la causa directa de los cambios que se están dando en el nivel del mar y en los sistemas meteorológicos, provocando fenómenos cada vez más extremos, que afectan a la vida de millones de personas y alteran economías nacionales.

Por ello, en 2015 se firmó el Acuerdo de París, el primero jurídicamente vinculante sobre cambio climático, y que exige que el calentamiento global se mantenga “muy por debajo” de los 2 °C. Además, Naciones Unidas advierte de que debemos concebir el nuevo paradigma tras la crisis de la Covid-19 como una oportunidad para llevar a cabo un cambio sistémico hacia una economía más sostenible y saludable tanto para las personas como para el planeta.

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Las corporaciones deben mejorar su eficiencia energética, reducir su huella de carbono y establecer metas para que disminuyan las emisiones

¿Cuál es el papel de las empresas en este desafío? Junto con los gobiernos, el mundo empresarial también debe aportar propuestas para hacer frente a la crisis climática. Según Naciones Unidas, para “ser parte de la solución”, las corporaciones deben mejorar su eficiencia energética, reducir su huella de carbono y establecer metas para que disminuyan las emisiones. Para conseguir esto, hay que apostar por la innovación y la tecnología.

Las decisiones que se tomen hoy en día modelarán la economía de las próximas décadas y serán decisivas a la hora de conseguir la neutralidad climática, es decir: que la cantidad de gases emitidos sea igual a la de retirados o absorbidos por el planeta de manera natural. Para ello, hay que combinar la reducción de emisiones, la compensación de aquellas que no se puedan evitar y la medición de la huella de carbono. Este último término hace referencia al indicador que ayuda a cuantificar la cantidad liberada de gases de efecto invernadero: aquellos que atrapan el calor de la atmósfera, como el dióxido de carbono (CO2) o el metano (CH4).

Innovación al servicio del planeta

Por ello, es vital tratar de medir, planear y minimizar el impacto de cualquier actividad. BBVA ha incorporado a su agregador financiero One View una herramienta que, a través del análisis de datos, ayuda a sus clientes empresariales a reducir el gasto energético y a lograr una transición ecológica que les abra las puertas a nuevas líneas de negocio.

“Para BBVA aquella empresa que no atienda a temas de sostenibilidad no tendrá viabilidad en un futuro”, asegura el Program Manager de la entidad financiera, Pablo Fernández Armirotti. El cliente, al entrar a la aplicación de banca electrónica, conoce cuál es la huella de carbono de todas sus actividades y obtiene recomendaciones sobre qué acciones puede llevar a cabo para optimizar su uso de energía y, así, mejorar también su cuenta de resultados. Esta información se presenta de manera sencilla empleando referencias como el número de viajes en avión que equivalen a las toneladas de carbono emitidas o la cantidad de árboles que sería necesario plantar para reducir esas emisiones.

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Para BBVA aquella empresa que no atienda a temas de sostenibilidad no tendrá viabilidad en un futuro.

Según Fernández, las principales ventajas de la herramienta son que no tiene ningún coste para el cliente y que no requiere de ningún conocimiento previo en la materia: para obtener el cálculo no hace falta contestar preguntas, ni adjuntar documentos extra. “Los usuarios pueden ver de un vistazo, mes a mes, cuánto dinero han gastado y cuánto CO2 han emitido, y comparar los datos con el año anterior”, explica.

También les permite contrastar su huella con la de otras empresas del mismo sector que cuenten con similar facturación y número de empleados, para poder fijar sus propios objetivos de reducción.

Empresas, precursoras del cambio

En la misma línea, Greemko, ganadora del Premio a la mejor ‘startup’ de los ‘Climate Leaders Awards’, captura y reporta la huella ambiental de sus clientes de manera automática. “La tecnología permite tener a disposición de una forma automática, sencilla y trazable los datos del desempeño ambiental, la principal fuente de información para establecer planes de reducción, y ver si los objetivos que se están marcando están siendo efectivos”, señala su CEO y cofundador, Jorge Portillo de Armenteras, que participó el año pasado en un InnovaHome Festival de BBVA Open Innovation.

Su finalidad es “ponérselo fácil a las empresas, especialmente a las pymes”, en su camino hacia la sostenibilidad y la transparencia, algo que se exige cada vez más en cuestiones ambientales. En este sentido, Portillo explica que Greemko brinda apoyo a sus clientes durante todo el proceso, desde el cálculo de emisiones hasta el reporte, plan de mitigación, registro y compensación.

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Además, la ‘startup’ fue finalista del BBVA Open Talent de 2019 y participó en el BBVA Open Summit del mismo año, donde se empleó la solución de Greemko para calcular la huella de carbono de los desplazamientos de los asistentes al evento. También se encarga del registro de la huella de carbono en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través de la Oficina Española de Cambio Climático. Según el cofundador, “es fundamental para aumentar la competitividad de la empresa, al permitirle participar en licitaciones públicas y homologarse ante grandes clientes”.

La tecnología permite tener a disposición de una forma automática, sencilla y trazable los datos del desempeño ambiental.

Añade que, hoy en día, los departamentos de medio ambiente de las empresas están muy enfocados en el reporte de datos y realizan los cálculos de forma muy manual, lo que acapara el capital que podría ir destinado a una gestión activa del impacto para así tratar de reducirlo, que es lo importante. “La principal ventaja del reporte automático que realiza Greemko es que la empresa puede liberar recursos y destinarlos a tareas con mayor valor añadido”, insiste Portillo.

Además, el experto asegura que las empresas pueden ser las grandes “precursoras del cambio” si dejan de lado la gestión ambiental reactiva y logran concienciar tanto a proveedores como clientes sobre sostenibilidad. Por último, destaca el papel del sector financiero a la hora de que las empresas puedan, por ejemplo, invertir en equipamientos más eficientes y vehículos más respetuosos con el medio ambiente.

‘Blockchain’ para eliminar intermediarios

La ‘startup’ Climate Trade es un ejemplo más de cómo la tecnología y la innovación pueden ayudar a las empresas a alinear su estrategia social corporativa con la sostenibilidad. “Nuestro Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU es el de Acción por el Clima, y lo que hacemos en nuestra empresa es compensar la huella de carbono”, afirma el CEO, Francisco Benedito. Además, han sido uno de los ganadores de la competición sobre turismo sostenible de la Organización Mundial del Turismo y el ‘hub’ de innovación Wakalua, en la que BBVA ha colaborado.

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Los valores diferenciales de esta plataforma son la transparencia y trazabilidad que emplea la tecnología ‘blockchain’, explica: “Unir las transacciones en nodos nos permite seguir el dinero de forma sencilla y segura”.

De esta manera, Climate Trade pone en contacto directo a los desarrolladores de proyectos sostenibles con las empresas que quieren compensar su huella de carbono, eliminando los intermediarios que hasta ahora gestionaban los mercados de carbono tradicionales. “Entre las ventajas están la reducción de costes y que los pagos que se realizan a través de nuestra plataforma son muy rápidos”, indica el CEO de la ‘startup’, que acaba de participar en uno de los InnovaHome Festival de BBVA Open Innovation.

El sector privado, actor protagonista en la acción climática, tiene muchas opciones para incluir en su hoja de ruta las paradas de la innovación y la tecnología, y reducir al máximo sus emisiones y su huella de carbono, contribuyendo a un futuro mejor.

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