Hidrógeno verde, la pieza clave de emprendedores e inversores hacia un puzle energético sostenible

La búsqueda de alternativas sostenibles a los combustibles fósiles cada vez gana mayor tracción y la inversión en hidrógeno verde se ha disparado a escala global en el último año. La tecnología para producirlo de forma rentable y las ‘startups’ que la desarrollan están hoy en el punto de mira, pero aún quedan desafíos por resolver para que tenga un papel destacado en la transición energética.

Estamos muy lejos de cumplir el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C, advierten las Naciones Unidas: sería necesaria una transformación radical que redujera en un 45% las emisiones de gases de efecto invernadero de aquí a 2030. Y en este esfuerzo, el sector energético—responsable de en torno al 75% de estas emisiones a nivel mundial—juega un papel fundamental.

En esta carrera contrarreloj, el hidrógeno verde, generado por energías renovables o de bajas emisiones, se posiciona como un vector energético prometedor. La coyuntura internacional, además, le ha proporcionado un fuerte impulso a lo largo de este 2022. 25 países han destinado un total de 75 millones de dólares a esta tecnología desde el inicio de la guerra en Ucrania, buscando alternativas económicas al gas natural, cuyo precio ha aumentado más de un 70%. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la producción de hidrógeno verde ya podría ser más rentable que la basada en combustibles fósiles en aquellas regiones con amplios recursos renovables y que dependan de combustibles fósiles importados.

La Cumbre del Clima o COP27, que ha tenido lugar hace unos días en Egipto, ha supuesto una nueva oportunidad para la comunidad internacional de reforzar su compromiso con el hidrógeno verde. Acuerdos que llaman a descarbonizar el sector marítimo de transporte de mercancías o a la creación de alianzas internacionales para la transición energética ponen a esta fuente de energía en el centro para sustituir a los combustibles fósiles, pero ¿cuáles son sus perspectivas reales?

hidrógeno verde

Una promesa aún por cumplir

«El hidrógeno no es algo nuevo», recuerda Ricardo Laiseca, director de Transición Sostenible de BBVA. «El problema que se afronta ahora es la generación de demanda a precios competitivos y cómo escalar la producción para que sirva de palanca para la descarbonización del sector energético». Según el informe Global Hydrogen Review 2022 de la AIE, la demanda de hidrógeno alcanzó los 94 millones de toneladas en 2021. Ahora bien, la mayor parte fue suplida por hidrógeno gris, cuya obtención conlleva la emisión de gases contaminantes: la producción de hidrógeno verde fue inferior a un millón de toneladas.

De llevarse a cabo, la actual cartera de proyectos para generar hidrógeno de bajas emisiones podría contribuir a la producción de entre 16 y 24 millones de toneladas anuales para 2030. Un aumento significativo, pero todavía alejado de los 34 millones de toneladas que serían necesarias para cumplir los compromisos climáticos de los gobiernos para ese año, tal y como señala la AIE.

"El problema que afronta el hidrógeno verde es la generación de demanda a precios competitivos"

Oportunidades y retos a no tan largo plazo

Para cumplir con los objetivos de cero emisiones netas, el sector del hidrógeno verde necesitaría atraer una inversión de 700.000 millones de dólares para el 2050. Aunque el objetivo es ambicioso, varios proyectos en el mercado tienen un gran potencial de crecimiento. «Hay una serie de aplicaciones del hidrógeno verde que tienen mucho sentido en el corto plazo», explica Andrés Galnares, CEO de la ‘startup’ H2SITE, centrada en la generación y separación distribuida de hidrógeno mediante reactores de membrana. «Solo teniendo en cuenta dos de ellas, ciertas industrias intensivas en emisiones de CO2 y el transporte pesado, ya podemos tener un impacto potencial del 7% en la reducción de emisiones de CO2 a escala planetaria».

Ricardo Laiseca, de BBVA, cita otros prometedores casos de uso, tales como el almacenamiento de energía eléctrica procedente de fuentes renovables. Aunque añade: » El gran reto es producir y almacenar energía a unos costes competitivos frente al hidrógeno gris».

Humo de fábrica

La inversión y la investigación, dos fuertes impulsos

«La transición hacia el hidrógeno verde tiene una complejidad importante. Se trata de cambiar toda la cadena: cómo lo creamos, lo vendemos, lo distribuimos… Y en muy poco tiempo», señala Laiseca. BBVA se adhirió por ello a la Alianza Europea del Hidrógeno Limpio en 2021, y este año ha invertido 10 millones de euros en uno de los mayores fondos de infraestructuras de hidrógeno limpio del mundo, Hy24.

A través de la unidad de BBVA Spark (destinada a ayudar a las empresas de alto crecimiento), la entidad también impulsa el emprendimiento apoyando fondos enfocados a financiar ‘startups’. Así, BBVA colabora con el fondo Fifth Wall Climate de la firma de capital de riesgo Fifth Wall, provisto de 500 millones de dólares para ayudar a descarbonizar la industria inmobiliaria. Asimismo, ha invertido este año 20 millones de euros en Lowercarbon Capital, un fondo de ‘venture capital’ especializado en empresas innovadoras en el ámbito la descarbonización, en cuyo porfolio encontramos ‘startups’ como Supercritical Solutions, centrada en el desarrollo de un novedoso electrolizador para producir hidrógeno y que recaudó 3,2 millones de euros en una ronda semilla a comienzos de año.

"La transición al hidrógeno verde es compleja y requiere cambiar la cadena de producción y distribución"

BBVA es además patrono de la primera cátedra interdisciplinar sobre hidrógeno de España, lanzada por la Universidad Pontificia Comillas. Ideada como un ‘hub’ abierto de conocimiento en torno a esta tecnología, explica el codirector Rafael Cossent, desde la cátedra «nos dedicamos a la investigación aplicada, y tratamos de crear y aglutinar conocimiento en torno al hidrógeno como un punto de encuentro y de debate. También contribuimos en temas de regulación y modelos de negocio».

Puerto

Las ‘startups’ que lideran un mercado en ignición

El previsible aumento de la demanda de hidrógeno verde se ha traducido en un interés renovado en el sector por parte de la inversión pública y privada, y una inyección de capital sin precedentes para las ‘startups’ que ya desarrollan esta tecnología. Se prevé que el mercado mundial de la generación de hidrógeno limpio alcance los 263.500 millones de dólares en 2027, con una tasa de crecimiento anual del 10,5% desde 2022.

Entre las ‘startups’ del sector cabe mencionar la estadounidense Electric Hydrogen (apoyada por Fifth Wall), que desarrolla sistemas a escala industrial para la producción de hidrógeno limpio y ha conseguido una financiación de 198 millones de dólares en su ronda de serie B; o la alemana Enapter, dedicada a la producción de electrolizadores, que ya ha recaudado 105,6 millones.

"Los primeros casos de éxito del hidrógeno verde ayudarán a generar cultura y confianza"

En España destacan ‘startups’ como H2B2, que diseña y desarrolla sistemas y plantas de producción de hidrógeno en Estados Unidos o la UE; y Sunrgyze, ‘spin-off’ de Repsol y Enagás que forma parte del fondo de capital riesgo SC Net Zero Tech Ventures y apuesta por la fotoelectrocatálisis (la división de una molécula de agua directamente mediante energía solar) para generar hidrógeno limpio. La ya mencionada H2SITE, nacida de la colaboración del centro de investigación Tecnalia con la energética Engie y la Universidad de Eindhoven, ha recaudado 12,5 millones de euros.

Parque eólico marino

El camino al cambio

¿Qué es necesario para materializar las promesas de esta tecnología? «Se habla mucho de hidrógeno, pero realmente aún existen pocos proyectos que ya estén en operación y construcción en España», advierte Rafael Cossent, de la Universidad Pontificia Comillas, sobre la necesidad de transformar las declaraciones de intenciones en apoyo real al sector. «Tenemos que ayudarles en este proceso de ‘kick off’, no solo a nivel de la investigación, sino también desde el sector público, con mecanismos que aporten certidumbre y atraigan financiación».

«Necesitamos tener los primeros casos de éxito», opina Andrés Galnares, de H2SITE. «Generan cultura y confianza, y después surgen ‘spin-offs’ que los replican». Además, destaca la importancia de impulsar el emprendimiento tecnológico: «Europa invierte una gran cantidad de recursos en I+D, y tenemos algunas de las mejores universidades del mundo. Pero a menudo nos falta dar ese salto, llevar ese trabajo a la industria para construir un ecosistema ‘deep tech'».

Con una sólida base científica, colaboración público-privada e impulso inversor, el emprendimiento en el sector del hidrógeno verde va camino de convertirse en una baza fundamental para alcanzar ese futuro sostenible y alimentado por energías limpias hacia el que miran los esfuerzos internacionales.

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