Innovación, mujer y agua: un triángulo necesario para preservar el planeta azul y hacerlo igualitario

Los problemas de acceso y escasez de agua, agravados por el cambio climático, afectan más a las mujeres. Para abordarlos, hay soluciones que mejoran la desalación, la reutilización o la gestión de recursos hídricos en agricultura. Las descubrimos con expertas que navegan la innovación azul en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Ecuador, abril de 2016. Un fuerte terremoto sacude la costa y provoca cortes de suministro de agua. Para afrontar esas situaciones de escasez, Doménica Garzón, por entonces estudiante de Física, concibe con otros compañeros de universidad un condensador para extraer agua de la humedad del ambiente y pasarla a estado líquido de forma eficiente gracias a la nanotecnología. “La idea nació para, usando la ciencia, encontrar un mecanismo de obtención de agua transportable y que no requiriera una fuente preexistente”, explica la cofundadora de Water-Y.

2.000 millones de personas carecen de agua potable y 3.600 millones de saneamiento básico, según el Banco Mundial, una situación que la Fundación Microfinanzas de BBVA trabaja para resolver junto a la ONG Water.org.

Los problemas de acceso afectan especialmente a las mujeres, en una cascada de desigualdades que detalla Unesco. Mujeres y niñas son las encargadas de buscar agua en el 80% de hogares sin agua corriente, en caminatas que desembocan en enfermedades que hubieran sido prevenibles, estrés, daños musculoesqueléticos, agresiones sexuales y ausencias al colegio.

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La falta de instalaciones de higiene en las escuelas también reduce la asistencia de las jóvenes y, al asumir generalmente las tareas domésticas y de cuidados, las mujeres son las más afectadas por la escasez de agua y los efectos de los desastres naturales. Al mismo tiempo, están infrarrepresentadas en la gobernanza del agua.

Hoy, 11 de febrero, se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia y la ONU lo dedica este año a la relación entre diversidad y agua. Con este ‘leitmotiv’, os sumergimos en los retos relacionados con los recursos hídricos y la innovación para abordarlos con ayuda de científicas y emprendedoras que, como Doménica Garzón, trabajan para que todos disfrutemos de ese bien indispensable, sin desigualdades.

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Investigación a fondo

La distribución inequitativa de agua es uno de los principales desafíos pendientes. Muestra de ello es que el 89% de la población de América del Sur accede a agua corriente, una cifra que desciende al 27% en el caso de las zonas rurales de América Central y México. Por otro lado, la sobreexplotación de recursos hídricos también es un problema creciente: cerca de un 20% de pozos de agua subterránea mundiales corre el riesgo de secarse. Además, el impacto del cambio climático, con un aumento de las precipitaciones intensas en algunas regiones y de sequías en otras, así como de fenómenos meteorológicos extremos, agravará las dificultades y desigualdades.

“El cambio climático y la redistribución de masas de agua afectará a toda nuestra vida. Tenemos que acelerar tanto en innovación tecnológica como en gestión y políticas de agua”, asevera Irene de Bustamante, directora adjunta del IMDEA Agua. Este instituto español mantiene varias líneas de investigación para la gestión integral del recurso, con “el objetivo de trabajar en soluciones más sostenibles para el medioambiente y más económicas energéticamente”, según De Bustamante.

Tenemos que acelerar tanto en innovación tecnológica como en gestión y políticas de agua

Una de ellas es la desalación: con solo el 2,5% de agua dulce del total, tratar el agua salada y salobre es una vía para disponer de mayor volumen. Sin embargo, la gran cantidad de residuos (las membranas que se emplean en algunas técnicas de desalación) y los altos costes energéticos de las plantas desaladoras son retos a afrontar. En IMDEA Agua trabajan, entre otros aspectos, en la mejora del reciclaje de membranas y en la utilización de bacterias electroactivas en aguas residuales para producir energía eléctrica que ayude después a la desalación, una tecnología que ya está en pruebas como parte de un proyecto europeo.

La economía circular del H2O

Dar una segunda vida al agua dulce es otro camino para aumentar la disponibilidad. En eso se centra la ‘startup’ Bioazul, una empresa de ingeniería que desarrolla soluciones ecoinnovadoras para tratar aguas residuales, industriales y urbanas, con foco en el impacto medioambiental, económico y social. “Trabajamos en el tratamiento, regeneración y recuperación de sustancias de valor para darle la máxima circularidad al agua y a los recursos que pueda contener”, indica Antonia Lorenzo, su CEO.

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El proyecto de la Unión Europea RichWater, uno de los muchos en los que participa Bioazul, es un ejemplo: gracias a sistemas de monitorización y otras tecnologías, se optimiza la presencia de nutrientes en las aguas residuales urbanas que se regeneran para que los agricultores ahorren tanto en riego como fertilizantes. “El reto está en trazar una planificación que tenga en cuenta estas fuentes de agua no convencionales para reemplazar a las convencionales en aras de la conservación de la biodiversidad”, defiende Lorenzo.

‘Agrotech’ para ahorrar agua

Ya que la agricultura representa el 70% de las extracciones de agua dulce y la digitalización del sector es una de las tendencias de 2022 según BBVA Open Innovation, numerosas ‘startups’ innovan para gestionar mejor su uso.

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Una de ellas es Kilimo, una plataforma que evita desperdiciar el agua que se utiliza para el riego de cultivos en diferentes países de América Latina. “A través de datos satelitales y meteorológicos, combinados con datos del campo, medimos el contenido hídrico que tienen los suelos y recomendamos cuánto y cuándo regar según el cultivo”, detalla Tatiana Malvasio, cofundadora y directora de Operaciones de Kilimo. Al no tener que instalar ‘hardware’, la solución es “escalable y fácil de implementar” para el agricultor.

No se puede hablar de cambio climático ni de compensar CO2 sin tener en cuenta la salud de mares y océanos

Además, Kilimo ofrece recursos formativos en una Academia de Riego a la que han accedido más de 70.000 alumnos. El 19% son mujeres, una cifra que Malvasio considera positiva: “Muestra que también se están formando para hacer crecer sus negocios agrícolas”. En la región, solo 1 de cada 5 explotaciones están lideradas por mujeres, si bien una proporción mayor trabaja en la tierra.

Gota a gota para un futuro más igualitario

El aprovechamiento del agua en las cada vez más pobladas ciudades también es un desafío. Y hay ‘startups’ cofundadas por mujeres que se enfrentan a él. Entre ellas, Blunt Planet, que utiliza inteligencia artificial para monitorizar redes de abastecimiento y saneamiento y ayuda a reducir pérdidas de agua, y Detektia, que emplea tecnología radar para detectar deformaciones en presas, acuíferos y otras infraestructuras.

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También hay emprendedoras orientadas a mitigar el impacto de la acción humana en el agua. Es el caso de Amaia Rodríguez, CEO de Gravity Wave, que promueve la recogida de plásticos del Mediterráneo y la fabricación de productos con ellos. “No se puede hablar de cambio climático ni de compensar CO2 sin tener en cuenta la salud de mares y océanos. Si no frenamos la contaminación, no podremos recuperar el ecosistema marino”, alerta Rodríguez, participante en InnovaHome Festival de BBVA Open Innovation.

Desde la que se alberga en las profundidades de la tierra a la de los océanos, el agua es fundamental para la vida. Preservarla y garantizar que llegue a todos, sin distinción de género, es el objetivo de estas y otras muchas científicas y tecnólogas. Así lo sentencia Irene de Bustamante, de IMDEA Agua: “Las mujeres son necesarias para que el planeta funcione”.

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