La pasarela ‘slow fashion’: la sostenibilidad es tendencia y estas ‘startups’ lo demuestran

Alargar el ciclo de vida de una prenda, reutilizarla o dar una segunda vida a materiales de otras industrias son algunas de las soluciones ‘slow fashion’ que marcan tendencia. Las ‘startups’ que trabajan en este modelo aceleran su producción local, piensan en el impacto social y demuestran que la ropa del futuro se hila con sostenibilidad.

Fabricar un par de pantalones vaqueros consume 7.500 litros de agua, el equivalente a todo lo que una persona puede beber en siete años. Un 20% del gasto mundial de ese recurso proviene del teñido y tratamiento de prendas. La cadena de suministro de la industria textil es la tercera más contaminante del mundo, por detrás de la de alimentación y la construcción. Por todo ello, la tendencia de usar y tirar está dejando de estar de moda.

En ese contexto, la moda sostenible plantea un cambio de paradigma para repensar esta industria. Gema Gómez, directora ejecutiva y fundadora de Slow Fashion Next, una plataforma de formación y consultoría en moda sostenible, circular y regenerativa, considera que «el crecimiento infinito y exponencial no debe ser el ejemplo a seguir». En su lugar, Gómez cita los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas como marco de referencia. El fin de la pobreza, el derecho a agua limpia y saneamiento y la producción y consumo responsables son algunas de las metas marcadas por la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible y a las que contribuyen las empresas ‘slow fashion’. Un impulso al que cada día se suman más ‘startups’, que apuesta por el equilibrio entre derechos sociales, respeto medioambiental y rentabilidad económica.

slowfashion

Gómez explica que la industria opuesta a este modelo, la ‘fast fashion’, de precios bajos y tendencias volátiles, provoca daños medioambientales, por ejemplo, la contaminación de los ríos, y sociales, como demuestran las malas condiciones laborales de los trabajadores del sector en países en vías de desarrollo. Frente a ese paradigma, el ‘slow fashion’ es una alternativa sostenible para la industria de la moda que repiensa la cadena de producción desde el punto de vista de los derechos sociales, la economía circular y el descenso del consumismo.

"Es muy relevante que el cliente conozca la trazabilidad, es decir, el proceso de evolución del producto en cada etapa"

‘Startups’ que ponen de moda el ‘slow fashion’

¿Cómo se ha fabricado una prenda excesivamente económica? ¿Qué pasará con ella cuando ya no sea tendencia o se haya desgastado por su mala calidad? Es algo que preocupa a Ornella Paz, fundadora y CEO de Quranteby un ‘marketplace’ de estilo de vida sostenible que acompaña a artesanos y emprendedores de vestimenta peruanos para que lleguen a nuevos mercados. La experta considera «muy relevante que el cliente conozca la trazabilidad, es decir, el proceso de evolución del producto en cada etapa, y su impacto de manera transparente a nivel social, cultural, económico y medioambiental». Para garantizar esa trazabilidad desde el diseño hasta cuando el consumidor adquiere la prenda y su reciclado, se puede emplear ‘blockchain’ para conocer en tiempo real todo el proceso productivo de una prenda: origen de las materias primas, fabricación, transporte…

Muchas marcas están apostando por informar al cliente de todo el proceso con otros métodos. Ángela Gómez, cofundadora y CMO de la marca valenciana de ropa local y ecoconsciente Clotsy, lo hace a través de Instagram, donde comparte vídeos para concienciar. Esta empresa trabaja con talleres de Valencia (España) y otros de la región, cuida el impacto social positivo y garantiza que no usa pieles ni tintes animales en la confección de sus prendas.

slow

Optar por la producción local en lugar de abaratar costes con su externalización es una estrategia que también sigue Sepiia, una marca de ropa con tejidos innovadores que recientemente ha recibido la certificación B Corp para empresas sostenibles. Todos sus proveedores están en España y Portugal, tal y como cuenta su directora de diseño y desarrollo de producto, Paula Cristóbal. En su estrategia por reducir el impacto medioambiental de la producción, la diseñadora relata que «recogemos los restos de tejido del taller, y las prendas que nos envían los clientes para reciclar, ya que el mismo proveedor que hace nuestro hilo en Girona es el que lo recicla para darle una segunda vida». La intención de las marcas ‘slow fashion’ es acercarse al impacto cero de su actividad productiva, aunque coinciden en que es un camino complejo.

Ecodiseño para alargar el ciclo de vida de la ropa

La moda sostenible emplea tecnología para confeccionar prendas más duraderas y así reducir los residuos. Cristóbal detalla que en Sepiia fabrican ropa que no se mancha ni se arruga gracias a «fibra del poliéster, muy buena en cuanto a propiedades y reciclabilidad».

sepiia

Foto: Equipo de Sepiia.

La moda sostenible es circular y algunas ‘startups slow fashion’ han logrado dar una segunda oportunidad a desechos convirtiéndolos en ropa. Algunos ejemplos son la marca ECOALF, que utiliza basura que recoge del mar para la confección de prendas y Buff, que usa botellas de plástico y Ananas-Anam que fabrica un sustituto del cuero con la piña como material base. También algunas asociaciones de artesanas con la que trabaja en Lima Quranteby, que producen cuero inoloro a partir de los restos del pescado o accesorios coloridos con bolsas de plástico recicladas. «El pasado verano lanzamos chanclas de piscina fabricadas a partir de colchones reciclados», añade la cofundadora de Clotsy, Ángela Gómez.

Por su parte, los trabajadores del restaurante El Celler Can Roca, con tres estrellas Michelin, visten uniformes de plástico reciclado como parte de la iniciativa ‘Ropa Recicla’ en colaboración con BBVA, gracias a la que se da una segunda vida a los plásticos que se usan en el restaurante.

"El crecimiento exponencial e infinito no debe ser el ejemplo a seguir"

Además de usar materiales reciclados para confeccionar ropa, también hay nuevas estrategias para que esa ropa tenga una segunda vida tras desecharse. La Estrategia de la Unión Europea para la circularidad y sostenibilidad de los productos textiles apuesta por materiales de calidad, duraderos y de un único material para facilitar su reciclaje. En este sentido, «el gran reto es conseguir, mediante la tecnología, las propiedades que tienen los tejidos con mezclas en un producto sin mezclas», explica la diseñadora de Sepiia.

Gema Gómez de Slow Fashion Next reconoce que están aflorando muchas ‘startups’ que reparan prendas,  como The Restory, o que las ofrecen en alquiler, como Ecodicta, para dar una segunda oportunidad a artículos que podrían haberse descartado. El mercado de ropa de segunda mano juega un papel relevante en la circularidad:  se estima que represente el 18% del total de la industria textil en menos de 10 años. Además, la nueva Ley de Residuos prohíbe deshacerse de los desechos textiles no vendidos.

slow

Un mercado consciente, transparente y sostenible

Mayor concienciación es una de las claves, según las entrevistadas, para impulsar el sector y lograr que los consumidores cambien sus hábitos de compra y opten por marcas sostenibles. Ángela Gómez, de Clotsy, se siente orgullosa de recomendar otras compañías «porque cuanta más oferta, mejor», opina. El apoyo entre los negocios que, como defiende Gema Gómez, «piensan en las personas y en el planeta» es una característica disruptiva en comparación a la competitividad que existe en otros mercados.

Las ‘startups slow fashion’ innovan para ofrecer soluciones prácticas y sostenibles en un mundo con recursos limitados. La moda que se mantiene equilibrada entre rentabilidad y respeto social y medioambiental es la que marca tendencia, cada día con más presencia en los escaparates.

 

Filtrar por iniciativa
Filtrar por ciudad
0
Este sitio web está registrado en wpml.org como sitio de desarrollo.