Programar sin ser programador: herramientas ‘no-code’ para emprendedores

Las plataformas para crear aplicaciones o automatizar tareas de forma intuitiva, como Webflow, Typeform o Zapier, abren la puerta a que usuarios sin conocimientos avanzados de programación conciban productos digitales sencillos, lancen prototipos o mejoren procesos internos. Los programadores también pueden agilizar su trabajo con ellas.

“El futuro de la programación es no programar en absoluto”. Con esas palabras, Chris Wanstrath, el cofundador y ex-CEO de GitHub, la mayor plataforma de ‘software’ de código abierto, vaticinaba hace unos años que la programación sería un proceso cada vez más automático.

Así lo confirma el reciente auge de las plataformas ‘no-code’, aquellas que permiten crear productos digitales o automatizar ciertos procesos sin necesidad de ser un desarrollador profesional o tener exhaustivos conocimientos técnicos. De esta forma, en lugar de tener que aprender y emplear lenguajes de programación específicos para desarrollar una funcionalidad (como JavaScript, Python o C) y utilizar librerías de código como las que recopila GitHub, las herramientas ‘no-code’ ofrecen interactuar con una interfaz visual e intuitiva, arrastrando cajas y módulos. Un ejemplo de la popularización del ‘no-code’ es el éxito de Webflow, una herramienta para que los diseñadores desarrollen páginas web sin necesidad de escribir código, que ha alcanzado una valoración de 2.100 millones de dólares.

Los gigantes tecnológicos también cuentan con plataformas para lanzar webs y ‘apps’ de forma intuitiva: Amazon ha presentado Honeycode, Google ha adquirido AppSheet y Microsoft, que ya disponía de PowerApps, acaba de presentar una funcionalidad de inteligencia artificial que transforma el lenguaje natural en código.

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A estas herramientas se suma la proliferación de iniciativas que ofrecen recursos, formación y consejos a la comunidad ‘no-code’. Entre ellas, Makerpad, NoCode.Tech o Nocodehackers, que reúne cursos, ‘newsletters’ y pódcast en español. “Algunas plataformas tienen una pequeña curva de aprendizaje y nuestra misión es ayudar a superar ese primer impacto”, explica el creador de Nocodehackers, Alejandro Bernardo.

A veces las empresas cometen el error de crear herramientas desde cero cuando pueden combinar herramientas de terceros para crear un producto único.

Precisamente, Bernardo desarrolló esa web con herramientas ‘no-code’ para “mostrar las posibilidades y empoderar” a otros usuarios que, como él, no supieran programar y quisieran lanzar sus propios proyectos. Una inquietud por concebir soluciones tecnológicas que también comparten los participantes del Hackathon BBVA organizado por BBVA Open Innovation, que este año se celebrará de forma virtual entre el 22 y el 24 de octubre, entre los que se encuentran perfiles diversos que pueden o no tener conocimientos de programación. Por ello, conocer estas plataformas también les puede ser de gran ayuda durante la competición para inspirarse y poder resolver los doce retos propuestos por el grupo, a los que tendrán que enfrentarse en un plazo de 40 horas.

En el caso de una ‘startup’, ¿cómo puede beneficiarse de este movimiento, qué herramientas ‘no-code’ debe utilizar en cada caso y cuáles son sus limitaciones?

De páginas web a ‘chatbots’

En general, las plataformas ‘no-code’ son SaaS (‘software’ como servicio por sus siglas en inglés) con un modelo de suscripción, que incluye versiones gratuitas básicas y versiones de pago más completas. “No hay una herramienta mágica que solucione todos tus problemas, sino varias que te permiten resolverlos de forma sencilla”, indica Bernardo.

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El emprendedor Bosco Soler coincide con esa visión: “A veces las empresas cometen el error de crear herramientas desde cero cuando pueden combinar herramientas de terceros para crear un producto único”. Él mismo ha conjugado varias para crear proyectos ‘no-code’ como SinOficina, un ‘coworking’ ‘online’ para ‘freelances’ y emprendedores que creó en pocas horas y cuenta con más de 500 suscriptores.

Tanto Soler como Bernardo aconsejan explorar soluciones ‘no-code’ con diferentes finalidades:

  • Páginas web y ‘apps’. Además de Webflow, Carrd y Bubble también facilitan la creación de webs. Por su parte, Shopify está destinada a lanzar tiendas virtuales y Thinkfic cursos ‘online’, mientras que Glide, Bravo Studio o Adalo agilizan la creación de ‘apps’ para ‘smartphones’.
  • Aplicaciones internas. Airtable combina las cualidades de una hoja de cálculo y una base de datos con múltiples usos, entre ellos, recopilar la información en las bambalinas de una web, crear plantillas de soluciones CRM (Gestión de Relación con el Cliente por sus siglas en inglés) o definir tableros para gestionar proyectos. De forma similar, Notion facilita el trabajo colaborativo.
  • Formularios ‘online’, ‘chatbots’ y ‘newsletters’ para comunicarse con los clientes. Typeform simplifica la creación de formularios, encuestas visuales y ‘chatbots’ (interfaces conversacionales que se integran en otras webs). También hay alternativas, como Arengu para formularios y Landbot para ‘chatbots’. En el ámbito del ’email marketing’, destaca Mailchimp.
  • Conectores. Zapier, Integromat e IFTTT hacen de pegamento entre diferentes plataformas y automatizan flujos de trabajo entre ellas.

Para adentrarse en el mundo ‘no-code’, Soler aconseja a los emprendedores “empezar con lo mínimo y pasar a otra herramienta cuando se perciban limitaciones” y “cambiar el chip a que todo está en beta”, en lugar de pretender crear un producto definitivo.

Una vía para pisar el acelerador

Emprendedores como el creador de SinOficina han desarrollado productos sencillos íntegramente con herramientas ‘no-code’, pero las ‘startups’ suelen utilizarlas para agilizar sus procesos y validar prototipos o MVP (mínimos productos viables por sus siglas en inglés). “Muchos usuarios utilizan Typeform para prototipar de forma barata y rápida: no hay que esperar a contratar un desarrollador o a que el desarrollador disponga de tiempo”, detalla su CTO, Pau Minoves. A esas ventajas se suma “la calidad y profesionalidad del diseño” que ofrecen estas herramientas de acuerdo al experto.

Una de las paradojas del 'no-code' es que cualquiera puede usar las aplicaciones, pero, a la vez son muy potentes para los programadores.

“Una ‘startup’ no tiene que desarrollar un producto digital, sino probar un modelo de negocio. Si el modelo se puede probar antes y con menor coste usando herramientas ‘no-code’ ¿por qué no hacerlo?”, opina el programador y emprendedor David Bonilla. El experto lanzó Manfred, una plataforma de gestión de talento centrada en el acompañamiento a los candidatos, gracias a herramientas como Typeform, Zapier y Airtable, antes de desarrollar tecnología propia.

Las herramientas ‘no-code’ también pueden servir para “lanzar proyectos secundarios” que “liberen a los recursos técnicos” y concedan más autonomía a otros equipos, según detalla el responsable de Nocodehackers, Alejandro Bernardo.

Hacia un futuro con y sin código

Pese a que las herramientas ‘no-code’ pueden ser empleadas por usuarios que no sepan programar, tener unos conocimientos mínimos de desarrollo web, diseño o un nivel de ofimática avanzado ayudará en el camino. Además, también son útiles para los perfiles más técnicos.

Programar sin ser programador: herramientas 'no-code' para emprendedores

“Una de las paradojas del ‘no-code’ es que se crean aplicaciones concretas y se empaquetan de forma que cualquiera pueda usarlas, pero, a la vez, son muy potentes para los programadores”, apunta el CTO de Typeform, que cuenta con 120.000 clientes, desde autónomos a grandes empresas. De hecho, el 83% de los responsables de tecnologías de la información planea aumentar el uso de herramientas de desarrollo ‘low-code’ (bajo código), de acuerdo con un reciente estudio de Salesforce.

Las herramientas 'no-code' democratizarán la automatización de procesos y tareas más sencillas, pero los sistemas más complejos se seguirán desarrollando a partir de 'frameworks' y librerías.

Sin embargo, estas plataformas aún tienen limitaciones y retos que mejorar. De acuerdo con Minoves, la fragmentación del ecosistema hace que “la integración sea un desafío” y, además, el coste de mantenimiento se incrementa a medida que aumentan las suscripciones. “Hay una carrera del mercado para que todo esté más integrado, automatizado y se necesiten menos destrezas”, reivindica. A eso se suma que, para Bonilla, ninguna de estas plataformas “puede alcanzar la profundidad de un producto desarrollado a medida”. “Las herramientas ‘no-code’ democratizarán la automatización de procesos y tareas más sencillas, pero los sistemas más complejos se seguirán desarrollando a partir de ‘frameworks’ y librerías”, pronostica.

Así, el movimiento ‘no-code’ continuará conviviendo con el desarrollo tradicional, pero constituirá un punto de encuentro entre programadores y profesionales de otros ámbitos. De la misma forma, BBVA Open Innovation conectará a un talento multidisciplinar, desde programadores a diseñadores o analistas de negocio de todo el mundo en el próximo Hackathon BBVA 2021, que buscaran sinergias para resolver los retos planteados.

El máximo responsable de GitHub, Chris Wanstrath, también afirmaba: “Los humanos no somos buenos en la acción de programar, de sentarse y escribir o dictar a una pantalla. Lo que hacemos realmente bien es pensar, resolver problemas”. Utilicen herramientas con o sin código, o aúnen lo mejor de ambos mundos en sus productos digitales, los profesionales con una mentalidad emprendedora continuarán trabajando con un mismo fin: alumbrar ideas para solucionar los desafíos a los que se enfrenta la sociedad de hoy y del mañana.

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